KINKAKU-JI 金閣寺

HISTORIA DEL TEMPLO

El templo Kinkaku-ji 金閣寺 o como más común se le conoce El Pabellón Dorado, fue construido en el año 1397 para ser una villa de descanso del Shougun Ashikaga Yoshimitsu. Su hijo lo cambió para dejarlo como un templo Zen de la secta Rinzai. El templo se quemó varias veces durante las guerras Ounin.

El Pabellón Dorado o Kinkaku-ji 金閣寺, consta de 3 plantas. Las dos plantas superiores están recubiertas con hojas de oro puro o también como se le conoce normalmente Pan de oro. La primera planta, la cual tiene el nombre de la Cámara de las Aguas 寝殿造り, realizada en estilo palacio imperial que evoca una clásica decoración japonesa modulada. Se trata de una gran habitación adornada y rodeada por una baranda.

La segunda planta, llamada Torre de las Ondas 武家付きり, esta es de estilo samurái, una habitación cerrada con una baranda que rodea la planta y la cual alberga al Bodhisattva Kannon.

La tercera planta , llamada Kukkyou-chou, esta es de estilo templo Zen y con ventanas a su alrededor alberga una tríada de Budas y 25 figuras de Bodhisattvas.

Kinkaku-ji, el Pabellón Dorado

El Pabellón Dorado funciona como un Shariden 舎利殿, guardando las reliquias de Buda. En el techo está ubicado un Fenghuang o “fénix chino” dorado. Posee un magnífico jardín japonés justo al lado. El lago Kyouko-chi (Espejo de agua) que justo está enfrente del templo y que posee numerosas islas y piedras que representan la historia de la creación budista.

Vista posterior de Kinkaku-ji

MI VISITA AL RECINTO

Mi experiencia sobre la visita de este templo fue algo fuera de lo común. Este es un lugar donde se respira paz y tranquilidad a partes iguales. Al comprar tu entrada, al cabo de un buen rato si hay mucha gente visitando, te diriges hacia el Pabellón Dorado directamente. No sin antes esquivar a la masa de gente que puede haber en ese momento. Con tanta persona ahí crees que no podrás hacer una instantánea del templo, pero tanto yo como mi mujer quedamos sorprendidos de la amabilidad y respeto de la gente del lugar. Había mucha gente y toda ella deseando hacerse una fotografía con el Pabellón Dorado de fondo, pues todo el mundo respetando su turno para hacer su fotografía. Hasta que nos tocó a nosotros y pudimos hacer nuestras instantáneas para nuestro recuerdo. Una vez hechas las fotos con el lago Kyouko-chi y el Pabellón Dorado de fondo, seguimos hasta otro punto junto al edificio en si. Para sacar más fotografías del lugar.

El lago y el Pabellón Dorado

Avanzamos hacia un pequeño mirador que estaba a una altura distinta y el cual te permitía visualizar una panorámica de todo el recinto. A medio camino nos deleitamos con los jardines japoneses y con las islas que hay por el recorrido. Resulta muy curioso como la gente intentaba de acertar en al agujero para que se cumpliera su deseo. Había una cantidad enorme de monedas fuera del agujero.

Parte de los jardines

Un poco más adelante vimos una isla que se fundía con el paisaje y tuvimos la gran suerte que había una grulla de gran tamaño junto al monolito de piedras. Todo ello con un entorno de película.

Una de las islas decorativas

Una vez alcanzado el mirador, pudimos apreciar con mucho más detalle el “Fenghuang” o el fénix chino que culmina la parte más alta del Pabellón Dorado. Incluso con un buen objetivo se pueden apreciar los sellos de las familias en las tejas de otro edificio que estaba muy cerca de allá.

El fénix chino o “fenghuang”
El sello de la familia y la cara de un Oni

Una vez repuestas las fuerzas y habiendo comido un para de Onigiris お握りde atún y bebiendo un poco de refresco, seguimos el recorrido por el recinto. Vemos un par de edificios y encaminados hacia la salida del templo nos topamos con la tienda de recuerdos. En donde puedes comprar amuletos Omamoris お守りde cualquier variedad: para la buena suerte, para la salud, para el coche, para los estudios… También puedes pasar para que te firmen tu libro de sellos de los templos Goshuincho ご朱印著 los cuales puedes ir haciendo la recopilación de todos los templos budistas y shinto visitados.

Entrada del recinto

Por cierto aún conservo la entrada al recinto del Pabellón Dorado, son diferentes pero con mucho encanto.

 

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